Antes de llamar al abogado «de confianza» que hace de todo… asegúrate de firmar el convenio de separación con el equipo de abogados ESPECIALIZADOS en derecho de familia...
Te ayudamos a firmar tu separación con la GARANTÍA de proteger tu futuro y el de tus hijos.
Cuéntanos Tu Caso Para Poder Ayudarte →Sabemos lo que más te preocupa.
No es el papeleo. Son ellos.
Y para eso, lo primero es estar en buenas manos.
Querido padre o madre de familia,
Si estás leyendo esto, algo en tu casa ya ha cambiado.
O está a punto.
Quizá sea una separación que NO va a tener acuerdo...
Quizá un régimen de visitas que la otra parte cumple…"cuando quiere".
Quizá una pensión que llega tarde. O no llega...
O un convenio que firmaste con unos ingresos que hoy no existen...
Y debajo de todo eso, hay algo que no se dice en voz alta…
No es la casa. No es el dinero. No es el papeleo.
Son tus hijos.
Que esto no les pase factura. Que no crezcan en medio de una guerra. Que no tengan que elegir.
Que dentro de diez años recuerden que sus padres se separaron… y que lo hicieron bien.
Y a la vez, el miedo a que alguien que no te conoce decida dónde van a vivir. A elegir mal… y que lo paguen ellos.
Y esa pregunta que vuelve cada noche a la misma hora: «¿Lo estoy haciendo bien?»
Lo que sí mereces es que alguien te lo explique de frente.
Así que aquí va lo primero que casi nadie te dice al principio…
En un contencioso, lo que se decide en las medidas provisionales marca el resto del camino.
Con quién viven los niños. Quién se queda en casa. Qué pensión se fija.
En un incumplimiento, cada visita negada que no se documenta… es una visita que no existió.
En una modificación, la fecha del cambio pesa tanto como el cambio.
No es una cuestión de suerte.
Es una cuestión de quién entra contigo desde el primer día.
Y aquí viene el problema…
Cuando alguien busca abogado de familia, encuentra tres cosas:
Nada de eso es lo que necesitas.
Lo que necesitas —lo que de verdad quieres— es más sencillo y más profundo:
Que tus hijos salgan de esto bien. Con su rutina, su casa, sus dos padres.
Que lo que se acuerde sea justo y claro, para que no haya que volver a pelearlo cada año.
Que alguien competente y sereno tome el mando… y tú puedas estar para ellos.
Que te digan la verdad y el precio, antes.
Y poder volver a ser padre o madre… en lugar de «la parte contraria».
Eso es exactamente lo que REGULA hace posible.
No te vamos a llevar el caso. No te vamos a asesorar. No te vamos a prometer un resultado, porque el resultado lo decide un juez.
Lo que hacemos es otra cosa… y es exactamente lo que necesitas ahora:
Colaboramos a nivel nacional con los despachos de referencia en derecho de familia de cada provincia.
Especializados. Colegiados. Con casos como el tuyo entre manos todos los días.
Tú nos cuentas tu situación… y nosotros te ponemos en manos del despacho que mejor encaja con tu caso.
Por eso importa que nos lo cuentes bien: cuanto mejor entendamos tu caso, mejor será el despacho al que llegas.
Imagina salir de esa reunión sabiendo, por fin, en qué punto estás.
Qué piezas hay en juego. Qué va a pasar la semana que viene. Quién se encarga.
Y con un presupuesto por escrito encima de la mesa… no una cifra dicha de pasada.
Imagina dejar de buscar en Google a las dos de la mañana.
No es magia. Es orden.
Es llegar al sitio correcto a la primera.
Y hay una cosa más, que te decimos de frente porque preferimos perder un lector que una reunión inútil…
Los despachos especializados se mueven desde 1.500 € en un mutuo acuerdo con hijos…
…y desde 2.500 € en un contencioso, una custodia o una modificación.
Te lo decimos antes de agendar, para que la reunión sea útil para los dos.
Si lo que buscas es lo más barato, esta carta no es para ti.
Si lo que buscas es que lo lleve bien quien lo lleva todos los días… sigue leyendo.
No vendemos servicios jurídicos.
Colaboramos con los despachos de familia de referencia en cada provincia… y te ponemos en manos del que mejor encaja con tu caso.
Por eso preferimos decírtelo ahora:
Si te has visto en la primera lista… no estás exagerando.
Sigue leyendo.
No te lo reprochamos.
Es lo que hace todo el mundo… cuando nadie le ha explicado que hay otro camino.
Esperar a que la otra parte cambie…
Buscar «abogado de familia» a las dos de la mañana…
Llamar al abogado «de confianza» que hace de todo…
Rellenar un formulario y que te llamen cinco despachos…
Una vez no pasa nada.
Pero multiplícalo por cada semana que pasa… y verás el verdadero coste:
Casi todo el mundo tiene «un abogado».
El que llevó la herencia de tus padres. El que te hizo el contrato del local. El amigo de un amigo. El de tu primo. El que le llevó el divorcio a una compañera de trabajo.
Y cuando llega la separación, la primera llamada es para él. Por confianza.
Es natural. Y es, con diferencia, la decisión que más caro sale.
Porque ese abogado es bueno. Pero no lleva custodias todos los días. No conoce al juez de familia de tu partido. No sabe qué pide ese juzgado en unas medidas provisionales… ni qué pasa si se piden tarde.
Y en familia no hay segunda primera reunión.
No es una cuestión de confianza. Es una cuestión de frecuencia.
Al abogado de siempre, llámalo. Para pedirle consejo. No para que lleve esto.
Google te enseña anuncios…
El despacho generalista hace de todo…
Las plataformas reparten tu caso…
El divorcio express cuesta 99 €…
Pero TODOS dejan un punto clave sin resolver:
¿Quién decide qué abogado merece llevar a tus hijos, tu casa y tu tranquilidad?
Normalmente… tú. Solo. A ciegas. En el peor momento.
Y eso significa que lo terminas pagando dos veces: primero con DINERO, después con AÑOS.
Ninguno de los atajos te da lo único que de verdad quieres…
Para eso existe otro camino.
Y es más corto de lo que crees…
Antes de contarte cómo funciona, una pregunta.
¿Qué quieres de verdad?
No «ganar». No «que pague». No «un buen abogado».
Quieres que tus hijos salgan de esto intactos. Una casa, una rutina, dos padres que no se destruyen delante de ellos.
Quieres que lo que se firme se cumpla… y no tener que volver al juzgado cada vez que algo cambia.
Quieres saber qué va a pasar. Dejar de vivir pendiente del móvil.
Quieres que alguien competente tome el mando… y poder soltar.
Quieres volver a dormir.
El sistema empieza con tu historia… y termina en la agenda del abogado adecuado.
Dos minutos. Cinco preguntas. Qué pasa, dónde vives, si hay hijos, cómo está la otra parte, si puedes asumir honorarios.
Nadie te juzga. Nadie te vende. Solo te escuchamos para entenderlo.
Cuanto mejor lo entendamos… mejor será el despacho al que llegas.
Colaboramos a nivel nacional con los despachos de referencia en derecho de familia de cada provincia.
Especializados. Colegiados. Con casos como el tuyo entre manos todos los días.
No el que esté libre. No el que más paga por aparecer. El que mejor encaja contigo.
Un despacho por provincia, un despacho por caso: tu historia no se reparte.
Entras directamente en su agenda. Presencial en su despacho o por videollamada.
El día antes te confirman la cita. Si no puedes, se mueve; no se pierde.
Décadas de ejercicio en la primera reunión. No un junior. No un comercial.
Sales con estrategia, vía y plazos… y honorarios por escrito.
Por primera vez en meses, sabes exactamente dónde estás y qué viene después.
Medidas provisionales, negociación previa (LO 1/2025), demanda o ejecución.
Y tú dejas de cargar con ello solo.
¿Por qué podemos hacerlo así?
Porque cada año en España hay 38.839 modificaciones de medidas y 45.620 procedimientos de custodia.
Detrás de cada uno hay un padre o una madre que, en algún momento, estuvo exactamente donde estás tú ahora… buscando a quién acudir.
Los despachos que llevan esos casos existen. Están en tu provincia. Y nosotros ya sabemos cuáles son.
Tu trabajo no es encontrarlos. Tu trabajo es contarnos qué te pasa. Del resto nos encargamos.
Para que no haya dudas, porque las dudas son lo último que necesitas ahora:
Te escuchamos. Sin prisa y sin juzgar.
Entendemos tu caso a fondo antes de mover un dedo.
Te derivamos al despacho de familia que mejor encaja con tu situación, entre los de referencia de tu provincia. Un despacho por provincia, un despacho por caso.
Exigimos a ese despacho honorarios por escrito antes de que firmes nada.
Y hay cosas que no hacemos. Nunca.
No prestamos asesoramiento jurídico. No llevamos tu caso. No te cobramos nada. No te prometemos un resultado, porque lo decide un juez.
El trabajo jurídico lo hace el despacho, no REGULA.
Una madre de 41 años, en Zaragoza.
Seis fines de semana sin entrega de los niños en cuatro meses. Llegó pensando en «aguantar».
Salió con un calendario de incumplimientos documentados y una vía de ejecución abierta.
«Nadie me había dicho que el convenio se podía hacer cumplir.»
Un padre de 44 años, en Madrid.
Convenio de 2019 con una nómina de 3.200 €. Hoy, 1.900 €. Llevaba 26 meses pagando la misma pensión.
En 30 minutos supo que el cambio era sustancial, estable y acreditable.
«Pensé que tenía que volver a divorciarme. No.»
Una madre de 38 años, en Sevilla.
Separación sin acuerdo y dos hijos de 4 y 7 años. Su miedo eran las medidas provisionales.
Llegó al despacho con tres semanas de margen… no con tres días.
«Lo que más me tranquilizó fue que me dijeron el precio antes que nada.»
Lo que cambia en 30 minutos no es el caso.
Es dejar de estar solo con él.
Casos representativos, construidos a partir de situaciones habituales y anonimizados. No constituyen promesa de resultado: la custodia, las medidas y su modificación las decide un juez.
Por eso, con REGULA hay dos cosas que nunca haremos… y dos que siempre.
Porque alguien en tu situación no necesita «más opciones».
Necesita calma.
Vamos a ponerlo todo encima de la mesa. Sin letra pequeña.
Esto es lo que recibes al agendar:
Todo esto, 0 €. Sin compromiso. Sin llamadas comerciales.
El servicio jurídico, si decides seguir, lo presupuesta el despacho: orientativamente desde 1.500 € en un mutuo acuerdo con hijos y desde 2.500 € en un contencioso, custodia o modificación. Sin IVA ni procurador. REGULA no fija ni cobra honorarios.
Y ahora, lo importante.
Esta noche, cuando te acuestes, ya sabes cuál es el siguiente paso.
Dejas de buscar a las dos de la mañana.
Dejas de explicar tu historia una y otra vez a quien no la va a llevar.
Sabes qué va a pasar la semana que viene… y quién se encarga.
Tus hijos dejan de ser el tema de cada conversación tensa. Vuelven a ser tus hijos.
Lo que se acuerde protege su rutina, su casa y su relación con los dos. Bien hecho desde el principio, para no tener que rehacerlo.
Y tú dejas de ser «la parte contraria»… para volver a ser su padre. Su madre.
Recuperas el control de algo que llevaba meses llevándote a ti.
No porque todo se haya resuelto ya. Sino porque por fin está en buenas manos.
Dos minutos para contarnos tu caso. Treinta con el abogado que va a proteger lo que más te importa.
Sin coste. Sin compromiso. Sin que nadie te llame para venderte nada.
Cuéntanos Tu Caso Para Poder Ayudarte →Si tu caso no es para nosotros, te lo decimos antes. Tú decides siempre el siguiente paso.